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Adaptación primero: la genética que define la eficiencia reproductiva en la ganadería tropical del Mercosur

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Adaptación primero: la genética que define la eficiencia reproductiva en la ganadería tropical del Mercosur

Pablo Lambrecht, integrante del equipo de administración de Estancia El Bagual (Argentina), director de Brangus Argentina e integrante de los equipos técnicos de Brangus en Colombia y Perú, analizó en Valor Agregado la importancia de seleccionar genética por adaptabilidad como base del rendimiento reproductivo y productivo en la ganadería tropical del Mercosur: NEA y NOA de Argentina, Paraguay y Bolivia.

Tomando como punto de partida la crisis de stock que vive Estados Unidos, Lambrecht explicó que el sistema norteamericano evolucionó hacia vacas de gran tamaño y altos requerimientos, sostenidas por insumos y subsidios que hoy muestran sus límites frente a la sequía, el aumento de costos y la restricción sanitaria que frenó el ingreso de terneros desde México.

“Estados Unidos llegó a producir animales muy eficientes en kilos finales, pero a costa de vacas grandes, exigentes y menos longevas. Cuando el sistema deja de subvencionarlas, colapsan”, afirmó. Agregó que, ante un ambiente restrictivo, “las vacas menos adaptadas no se preñan y los rodeos se achican”, generando hoy una oferta reducida y un mercado en tensión que incluso llevó a una mayor apertura a la carne sudamericana.

El trópico sudamericano: ambientes que exigen genética adaptada

A diferencia del modelo norteamericano, Lambrecht subrayó que el trópico ganadero del Mercosur opera bajo condiciones completamente distintas: ausencia de subsidios, falta de suplementación continua, ciclos forrajeros muy marcados, altas temperaturas y largos períodos de estrés hídrico.

Para estos ambientes, la genética con requerimientos elevados no funciona. “En el NEA, el NOA, el Chaco y el oriente boliviano no podemos tener vacas que produzcan cuatro terneros y salgan del sistema. Necesitamos vientres longevos, eficientes y que produzcan ocho o diez crías sin depender de insumos”, señaló.

El técnico remarcó que, en las zonas tropicales, la selección por adaptación se vuelve determinante. “Cuando aprieta el calor, la sequía se extiende y la disponibilidad de pasto baja, la biología manda: las vacas no adaptadas quedan vacías”, expresó. Esa presión natural convierte a la adaptabilidad en el criterio que define la performance del rodeo y la eficiencia del sistema.

Durante diferentes recorridas por la región, Lambrecht observó que los productores del trópico sudamericano identifican el mismo desafío: consolidar rodeos capaces de soportar ambiente, carga y variabilidad climática sin perder preñez. “La adaptación es el punto de partida. Recién después vienen los demás atributos”, enfatizó.

El Bagual: seleccionar bajo condiciones extremas para producir en todo el trópico

Estancia El Bagual —ubicada en un ambiente complejo, con más del 60% de su superficie compuesta por bajos difíciles— desarrolló una genética seleccionada estrictamente bajo las mismas condiciones que deben enfrentar los vientres y toros del trópico sudamericano.

Ese enfoque ofrece una ventaja natural: “Cualquier animal que sale de El Bagual, cuando va a otro campo, siempre está mejor respecto al ambiente de origen”, explicó Lambrecht.

Este criterio llevó a la estancia, desde 2016, a dejar de participar en exposiciones para evaluar todos los toros bajo las mismas condiciones de campo —sin manejos diferenciados, sin alimentación extra y sin entornos controlados—, permitiendo seleccionar exclusivamente a los individuos realmente superiores por adaptación.

“Descubrimos que los toros que ganaban en exposición no eran los que mejor funcionaban en nuestros ambientes. Destacaban por manejo, no por genética. Si queremos producir para zonas difíciles, la selección debe ser en igualdad de condiciones”, afirmó.

Producir más terneros: el objetivo central de la genética adaptada

El mensaje de Lambrecht es claro y directo para la ganadería tropical: la adaptación no es un atributo complementario, sino el cimiento de la eficiencia reproductiva y del crecimiento del rodeo.

“Sin adaptación no se puede avanzar. Un animal puede tener los mejores números, pero si el ambiente lo supera, no funciona”, sintetizó.

Para los sistemas del NEA, NOA, región chaqueña y oriente boliviano, donde los ciclos climáticos son cada vez más intensos y la presión ambiental es permanente, la selección genética basada en adaptación aparece como una herramienta decisiva para aumentar índices de preñez, producir más terneros y sostener la competitividad regional en la exportación de carne.